IBEYI en vivo

mayo 03, 2016

Lugar: Teatro Jorge Eliecer, Gaitán, Bogotá, Colombia. 

Contradicción y hermandad a la vez, hermandad, magia y energía yoruba en vivo. 


Con todas las posibilidades digitales e informáticas existentes, hoy en día, es muy sencillo preparar el oído para un concierto; podemos conocer las canciones a escuchar, a sentir en vivo y parte de lo que algún grupo, artista o banda, quiere presentar con su música en el escenario. (¿Acaso quién no mira videos en youtube de anteriores y recientes presentaciones del grupo que vamos a escuchar y ver?) En general podemos anticiparnos a cómo será la dinámica del grupo. Lo que nos deja mucho más a la expectativa, o simplemente, nos hace decidir no ir.

Pero, claramente, estamos hablando de cuando ya estamos a unos cuantos días u horas de asistir al concierto, vamos con tal expectativa, con ansias de que lo que hemos estado escuchando previamente sea mejor o igual. Hablando de manera general, y como los mismos artistas lo saben, cada concierto es distinto al anterior, cada, show o presentación,etc. es un concierto nuevo; así sea el grupo, artista, músico, banda, más monótono del mundo.

Ahora, la pregunta es, ¿Qué esperábamos de Ibeyi? ¿Fue más o menos de lo que queríamos escuchar y ver? ¿Logramos anticipar algo de su presentación en vivo? 

Son un grupo muy sencillo a su modo, teclados, beats, percusión y voces; sinceramente no esperaba mucho; un álbum, y un par de canciones, que estuve repitiendo días y horas antes de escucharlas en vivo; así que ya presentía algo, o al menos, ya estaba preparado para la mayor parte de su repertorio, más no para toda su magia. 
 

Salieron, primero sus voces y no alcancé a reconocer la canción con la que iniciaron (que, si no estoy mal, fue Ghost),supongo que por el impacto recién de sentir ese par de voces, y por darme cuenta, que estaba escuchándolas en vivo realmente; no era un sueño cumplido, pero si era un deseo realizado. Lo primero que pensé al recién verlas juntas en el escenario pensé en esa ‘bonita’ diferencia que existe entre ellas, una diferencia notable, pero que, aunque suene confuso, las une y las hace quienes son. 

No reconocí fácilmente todas las canciones, sentí que algunos ritmos fueron algo modificados, sin embargo disfruté cada una de las canciones; logré sentir lo que transmitían en el álbum, logre sentirlo mucho más. 

Mientras cantaban y tocaban, en ellas hay algo más que los instrumentos, y las voces; esa conexión entre ellas mismas; esa conexión que se percibía en vivo, esa hermandad, esa sangre, esa historia, esa música compartida (Sus canciones a capella, fueron para mí, las que más exhibieron eso). Y creo, que eso es lo que buscan transmitir, y lo que lograron transmitir. Son canciones muy de ellas, es decir, es difícil, apropiarse de sus canciones; sin embargo ahí está el bello detalle en Ibeyi; compartieron espacios, sentimientos e historias que son netamente de estas mellizas. En vivo, nos permitieron entrar en su mundo. 

No fue para mí, un concierto para corear, ni siquiera para aplaudir al ritmo de sus canciones, pero sí para sentir, de cualquier forma, y aquí me contradigo; si hubo personas que quisieron corear, aplaudir, bailar, etc. genial, así fue como ellos sintieron; para mí, a diferencia de la mayoría de conciertos de música más “convencional”, fue un concierto más para contemplar, para concentrarme más en lo escuchado, para aprovechar la ‘calma’ del lugar y escuchar todo lo que hacía Ibeyi. Aunque bueno, el hecho de estar sentado pudo haber sido por presión social, siendo así o no, de igual manera, sentí y disfruté, la conexión y la diferencia entre ellas, la historia de sus antepasados, y sobre todo su magia. 



Ibeyi II 



Eran las 6:57 pm, esperaba en el segundo lugar de la fila, me rogaba a mí misma recordar este momento. Pasé por las puertas y después de hablar, pasearme un rato por ahí, me ubiqué fijamente en mi asiento y sin ningún anticipo, llegó el momento, tan rápido, que pensé no estar preparada para presenciarlo. 

Siempre creí que eran un grupo con que el que podía bailar aunque me dijeran que no, lo hice antes y después de oírles lo seguiré haciendo. A pesar de lo que creyera que era Ibeyi antes de este momento, ellas me sorprendieron, me llevaron y puedo decir que valió la pena desprenderse de lo eran para mi antes de ese concierto. 

Con esta imagen empezó todo, Naomi y Lisa, cantando a capela, mirándose a los ojos, saliendo a un escenario oscuro y con una luz amarilla en el centro. En ese momento, trate de adivinar con qué canción empezarían y nunca imaginé que fuera Ghost, de lo rápido que fue todo, hasta el segundo verso, mi cerebro pudo asimilar que era su primera canción y que más allá de los instrumentos minimalistas presentes en el escenario, eso no era todo lo que ellas podían transmitir en el escenario y lo único que iluminarían. 

Ibeyi transformó el teatro, en medio del silencio del público, en su acento en español, tuvieron pequeñas conversaciones con el público, se rieron y fueron únicas, cada una a su manera, con la fuerza del Yemayá el mar y de Shango, el trueno, elevaron el sonido de lo simple a lo espiritual. 

Hay algo que logran a la perfección y es sincronizar la bendición de los cantos yorubas con el público, simplemente hice parte del pacto, cerré los ojos, me sentí en paz, tranquila y sentí el amor, mezclado con el dolor y la angustia. 

Con los sonidos minimalistas de notas de teclado, tambores y el uso de las manos, en las canciones como Mama says, Behind the Curtain y Weatherman, coreamos y nos sentimos obligados a no parpadear y no apartar la mirada del escenario. 

Pero fue Oya, la canción más hipnotizaste visualmente, a sus espaldas, una pantalla que las transportó a un bosque en blanco y negro, con movimientos que creaban la ilusión de instrumentos flotantes, con sus fantasmas recostados en árboles. Las luces del escenario hicieron que sus sombras se proyectaran a un lado de la pared del teatro. Realmente nunca había notado tantos detalles de una presentación como lo hice con Ibeyi, eso fue lo que lograron en mí, lograr atraparme con atención en su magia sonora. 

Sin embargo, creo que la canción que logró conmoverme y conmover al público fue Think of You, un recordatorio de los que se fueron y nos dejaron un mundo para construir cosas tan especiales como el álbum de Ibeyi, que celebra el amor de los presentes, las herencias de los ancestros y nos deja en las manos música que dura para toda la vida. 

Al llegar al final del concierto, cerraron con River, canción que nos hizo presenciar el momento en el que varios de los asistentes que permanecieron sentados, levantaran sus brazos, sus cuerpos y despidieran a Ibeyi, cantando y pidiendo... “wash my soul” 

Por: Alejandro y Laura

Su álbum: 

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