Festival Distritofonico 2016

agosto 28, 2016



Fotografías por: 
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Una semana viviendo el Distritofonico; la siguiente para pensarlo, discutirlo, recordarlo; arreglar, editar y completar ciertos detalles para empezar a contar la experiencia, lo vivido en esos 4 días (asistidos) de vida musical

El texto empírico, la nota no mediática, el artículo personal que viene a continuación, consiste en la serie de pensamientos, conclusiones, anécdotas y experiencias sobre todo lo que rodearon los 5 días de la más reciente edición del Festival Distritofonico.
Pero antes, un porqué, ¿Por qué hablar del, y asistir al Festival Distritofonico? en primer lugar; porque amamos, buscamos, intentamos vivir todos los festivales,conciertos, eventos musicales, posibles. No en un sentido mediático de "cubrir", tomar fotografías, y hacer comentarios o notas o textos simplemente diciendo que estuvimos allí; no, lo que queremos es vivir las experiencias que nos dan, que se generan como público (común y corriente) en los eventos, festivales, conciertos musicales.
Entonces, en primer lugar por la experiencia, y por 'conocer', compartir un festival diferente a los ya conocidos. Segundo, porque estamos situados en el espacio, lugar, sitio donde se da, se vive, se siente el Festival Distritofonico; en este caso, eso es algo muy importante, la conexión entre la ciudad y el festival. Tercero, de algún modo es lo alternativo de lo alternativo, sin ánimos de parecerlo; es decir, es un espacio (de varios espacios) donde lo diferente, lo alterno, lo nuevo, lo distinto no se regocija, no se jacta de serlo (o eso parece). Cuarto, emociona ver que el Distritofonico es un festival sin marcas empresariales como patrocinio, un festival que no está lleno de publicidad en cada espacio donde se desarrolla, donde no es indirectamente obligatorio ver y escuchar publicidad de marcas empresariales; demostrando, no una especie de 'rebeldía política-anticapitalista o empresarial' sino, que se pueden hacer grandes y buenas cosas sin necesidad de grandes compañías como 'apoyo'.

Teniendo en cuenta tales hechos, conociendo las anteriores ediciones del Festival Distritofonico, conociendo algunos de los artistas que hacían parte de la programación de esta edición; pasando noches durmiendo tarde, gastando en transporte "privado" (no es algo presumible), faltando a clases; decidimos hacer parte, asistir, vivir, conocer la experiencia de este nuevo Festival Distritofonico.

Cada uno de esos detalles hacen parte de tales experiencias; es decir, la 'vida nocturna' y todo lo que acarrea, el transporte, las distancias, la 'soledad' el dormir menos, la actividad de los bares, el negocio de los bares. Primer punto que quiero tocar; pero será un punto que dejaré para la respuesta de cada persona que lea esto; ¿Es tan necesario que todo tipo de eventos, conciertos, y demás se realicen en el horario nocturno (teniendo en cuenta que en Bogotá el transporte público funciona hasta antes de la media noche)? Me parece importante tocar el tema, porque es algo que liga lo financiero y lo social.

Ahora hablando directamente del festival.


Headliners, LineUps.

El festival nunca ha consistido en contar con 'grandes' nombres, grupos, artistas de la música popular, ni siquiera los 'grandes' 'más conocidos, famosos' grupos, artistas, de las nuevas músicas 'alternativas'; creo, y para mí, esta edición lo confirma. Distritofonico siempre ha buscado destacar, exponer nuevos sonidos y nuevos grupos emergentes. Ya ha ganado buen peso el Festival, pero sí, aún para mí, es alternativo, es alterno a lo que creemos que es alternativo en esta ciudad. La discusión para definir y entender qué es alternativo puede ser compleja y además extensa, pero, me atrevo a decir, el Distritofonico es alternativo de modo que las músicas que expone no siempre son las más acogidas, o mejor dicho, no son acogidas, escuchadas por la gran mayoría de habitantes de la ciudad, o por la gran mayoría de personas que escuchan música.
Pero a la misma vez, me pregunto ¿Es importante para un festival contar con al menos un 'gran nombre', un gran grupo, con lo último en los oídos de todos, con lo más escuchado?

Los escenarios del Distritofonico.

A partir del 2012 el festival se ha desarrollado en importantes universidades de la ciudad (Universidad Nacional, Javeriana y De los Andes), bares especializados, enfocados en las mismas o similares músicas del festival, Matik-Matik ("...esta puya se la bailan en el bar..." Meridian Brothers - El Festival Vallenato (Salvadora Robot (2014)), Latino Power, dentro de los más destacados e importantes escenarios que acogen el Festival. Estos le dan 'figura', forma al festival, parece una sinergia, una congruencia entre los sitios y los grupos. Porque son notables las historias que existen, de los organizadores del Festival, de varios de los grupos (por ejemplo, Primero Mi Tía con el bar '"El Anonimo", primer bar que los escuchó en vivo, muchos de los músicos con los escenarios de la Universidad de Los Andes y Universidad Pontificia Javeriana (el alma mater de varios de ellos)) y el gran Matik-Matik casa de muchos únicos primeros experimentos, proyectos y canciones que fueron y son parte del Festival Distritofonico. Lo cual me demostró algo más, que la ciudad, el distrito capital vive, en la noche (sobre todo) por estos espacios, por estos eventos; la ciudad nos acoge, y ellos, todo eso que sucede aquí le dan mucha vida.







Lo que conocemos como Jazz.
No es un festival autoproclamado de lo que conocemos como Jazz. Pero el Jazz está presente. No todos los artistas, grupos, bandas presentes hacen o interpretan lo que conocemos como Jazz, pero sigue presente. No sabemos exactamente qué es lo que conocemos como Jazz, pero estuvo muy presente, vibrando y sonando. Pero no estuvo presente totalmente en la forma más común y más típica que conocemos; sino, en las transformaciones, fusiones, re interpretaciones, y nuevas variaciones los grupos acá han hecho de lo que conocemos como Jazz. Los ejemplos más claros, en esta edición, en su segundo día en Matik-Matik el dúo Castro/Salgado seguidos por AcidYesit, y en su cuarto día en el bar 'El Anonimo' con Caída Libre y Primero Mi Tía (¡la resurrección!). ¿Jazz o no? O ¿algo más allá del Jazz? Fue cuestión de escuchar, y darnos cuenta que no era el Jazz cómo lo conocemos, o como lo esperamos, pero que estaba presente de alguna forma u otra, o quizás si era lo más puro del Jazz, queriendo decir, que en el mismo cabe, vale, suena todo.
No es un festival de Jazz, pero va alrededor de él. O al menos, a su lado.



Los grupos, los artistas, la música, las presentaciones.

Su segunda visita a la ciudad. Sorpresas para ellos, sorpresa para el Distritofonico, sorpresas para los oyentes. Nuestra primera asistencia a su música en vivo. Acid Yesit, con uno de mis álbumes favoritos del 2015, su debut, su muy llamativo debut; pues después de varios meses, suficiente tiempo esperándolos para escucharlos en vivo.
Una primera presentación en la Univesidad de Los Andes, algo distante pero contundente; que aclamaba por más, por otra presentación (que si hubo), más cercanía y más tiempo. Y así fue, en su segundo día o noche, en Matik Matik (ya conocidos aquí), un momento más cercano y más privado para ellos y para nosotros como público. Como en su álbum, AcidYesit demostró que son un 'antitodo' un anti-jazz y un anti-metal; un anti-géneros contundente, un anti-etiquetas contundente. Diversión, confusión (la sentí por parte de otros asistentes) curiosidad y emoción, con los Acidos Yesits.





Más tarde el mismo día, algo que no es de mis gustos o costumbres sonoras; Als Eco, con una presentación musical que iba más allá de la música, algo que con ondulaciones, mínimas melodías, voces y tonadas, llegaban al sentimiento físico de la música; es decir, no se trataba de una presentación musical como tal, se trataba (al menos para mí) de una sesión de escucha, una sesión de sensaciones y momentos para el sonido en la mente. Algo inesperado, pero único; un aspecto muy llamativo en todo esto que conocemos como música. Silencios sonoros, o sonido silencioso; Sonidos que van más allá de la música popular.

Continuando con el orden cronológico de nuestra asistencia al festival; el siguiente día, además de los nuevos sorprendentes Acid Yesit, también se presentó un dúo, que hizo gala de lo que conocemos como el Jazz más 'puro' y común. Castro/Salgado, trombón/armónica y piano.
Thelonious Monk es uno de los más grandes jazzistas, músicos de la historia; Castro/Salgado comparados con Monk, son nuevos en la música; pero, me atrevo a decir, sin baterías y bajos; estuvieron a la altura sublime de la música Thelonius, re interpretándolo, re configurándolo, para que en un dúo, sencillo sonara sublime, elegante y elevado. Un momento tal cual como se ha ilustrado el Jazz, o lo que conocemos como Jazz, luces bajas, espacio culto, pequeño, bohemio, silencio, poco movimiento, mucha atención y oído a los músicos.
El cambio de emoción, de ritmos y de ambientes entre Castro/Salgado dúo y Acid Yesit, fue notable e interesante, de la suavidad, lo bohemio a lo agresivo y burlón.




Por diferentes razones personales y de tiempo, no pudimos asistir al tercer día del Festival Distritofonico; Ricardo Gallo (estrenando disco) y Boleros Azules. Por lo cual, invitamos si tienen fotos, palabras opiniones al respecto de dicho día, bienvenidas serán.

El penúltimo día, uno de los días más imperdibles en este Festival; taller de Ricardo Herz, Caída Libre (comandados por Jorge Sepulveda), y la resurrección, el renacimiento, la vuelta a la vida por una última vez de Primero Mi Tía. Un par de agrupaciones legendarias en todo este colectivo que compone el Festival, par de sellos discográficos, Matik-Matik, ambos y otros grupos, ensambles y proyectos musicales. Todos hacen parte de todo, pero cada grupo, cada proyecto es distinto al otro; igualmente, parece haber cierta retroalimentación, referencia y colaboración entre todas estas personas (Ver y escuchar:  https://www.youtube.com/watch?v=FeOjYZ4b37Q) Algo de admirar y de qué aprender.



Recuerdos que no conozco, pero que quienes si recuerdan y conocen sintieron en esta noche con ambos grupos, en un sitio muy importante para ambos grupos, la conexión - ya mencionada- latente entre todos, pero sobre todo, a mi parecer, grupos, músicas, que no debieron desaparecer.
Primero Mi Tía, es una reafirmación (algo personal) de que el Jazz Colombiano puede existir como aparte, como concepto y para los que necesiten géneros, también como género, derivación del propio Jazz. Primero Mi Tía es o fue, una muestra, una parte importante de todo lo que se ha trabajado con el Jazz en Colombia, de las reformaciones, reinterpretaciones, a través (sin necesidad de un orgullo patriótico o algo así) de lo colombiano. Un punto muy importante, una referencia obligada para entender las nuevas músicas colombianas.
Primero Mi Tía en vivo, una fiesta abstracta, divertida, y muy sentida. Jazz con caja, guacharaca, acordeón y marimba, Criojazz para el disfrute.
(Créanme, la emoción a todos, nuevos, conocidos, viejos y desconocidos se nos notó).




Cierre del festival.

Con la enseñanza que dejó O'Encontro, el encuentro de músicas colombo-brasileras. Más que un muy lindo concierto, fue un momento de enseñanzas de la cantidad de ritmos que se encuentran en Brasil y en Colombia, de la cantidad de instrumentos que estos músicos que hacen parte del encuentro interpretan, conocen y muestran, de las increíbles cercanías musicales entre países, que muchas veces en el oído común (el mío) parecen muy lejanas, las cuales se podrían sacar del contexto musical y aplicar en lo social; del proceso de búsqueda, composición y conexión de música folclórica; así mismo, inquietudes ¿qué tanto deben trabajar ese tipo de músicos para encontrar músicas así, y además sus conexiones? ¿Qué tanto se debe practicar, estudiar, sentir para lograr algo como la música folclórica (si pensamos que esta es la base de todas las músicas modernas)?





O'Encontro en vivo, encuentro de enseñanzas, inquietudes y pensamientos más allá de la música. Increíble.



De la fiesta de cierre con Meridian Brothers y La Sonora Mazurén no hay mucho qué decir, pues, efectivamente fue momento de fiesta lo que implica poco criterio, poco juicio, poca seriedad; mucho baile, alcohol, mucha diversión. Un cierre, tal cual altura de la festividad del distrito, para el Festival Distritofonico 2016.





Jazz, Música contemporánea, música tropical, Metal-Noise, música de la ciudad, músicas alternativas, músicas folclóricas, de todas las músicas. Un festival como pocos, donde cabe mucho de lo poco. Un festival de la ciudad, del distrito que hace vivir al Distrito, que presenta parte de cómo se compone musicalmente el distrito capital de Colombia; y que muestra cuanto y qué cabe en ese mismo espacio. Y, vi, vimos, vieron, que cabe todo.















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Bienvenidos a nuestros oídos.
Escuchen y lean.

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